Cuando la remontada parecía posible
La mañana amaneció húmeda en Los Prados, con ese aire espeso que presagia batallas largas y no tardó en confirmarse sobre el césped. La A.D. Parla, herida en la clasificación y con la urgencia pegada a las botas, recibía a un C.D.F. Tres Cantos que llegaba varios peldaños por encima, más liviano de presión pero no de ambición. Desde el primer pitido se vio un choque en ritmos y certezas. El Parla, superado por momentos y obligado a remar a contracorriente, vivió una primera mitad áspera; pero incluso en la adversidad, el partido guardaba todavía espacio para la rebeldía, para ese impulso que convierte una derrota anunciada en una historia mucho más compleja.
El partido comenzó con una primera parte con alguna ocasión por parte de la A.D. Parla pero el control lo llevaba en todo momento el Tres Cantos. El rival se veía con fuerza e imponía su ritmo en el encuentro. Poco a poco se adelantaron en el marcador, cosa que bajaba el ánimo en la grada de los Prados. Ha habido oportunidades para el equipo local, como el de Migallón, que por desgracia no ha conseguido hacerse realidad. Justo antes de terminar la primera parte, los locales sumaban un primer gol a su marcador.

“Creo que se nos está haciendo un poco cuesta arriba el final de temporada, sobre todo aquí en casa” nos comenta el entrenador de la A.D. Parla. La presión no está jugando a favor del equipo, al final querer hacerlo lo mejor posible para agradecer a la afición, no es algo sencillo.
Tras el descanso el equipo ha sido más optimista y ha dado todo en el campo. Han tratado de cambiar la perspectiva del juego haciendo cuatro cambios, pero aún así no ha sido suficiente. El equipo rival ya estaba servido de goles para este punto del partido, pero el Parla necesitaba más y no dejaron de luchar en todo el encuentro. En el minuto 57, Abdu marcaba un gol que subía los ánimos, tanto de la grada como del equipo; se veía cierta luz al final del túnel y cercanía a un empate. En el descuento, Manzano marcaba el gol que sentenciaba el marcador, un 3-4, que dejaba al equipo sin oportunidades para empatar tras el pitido final.
Un partido muy luchado y que en el fondo nos ha hecho ilusiones, porque después de verlo imposible, se asomaba ese empate que no pudo ser posible. Aitor nos comenta que es una pena y que siente muchísima frustración, por más que se esfuerzan y lo intentan los resultados no acompañan. “Como entrenador solo me queda asumir los resultados del equipo, me toca pedir disculpas en nombre de todo el equipo” afirma nuestro entrenador.
Esta jornada nos deja con un mal sabor de boca, por lo que se veía cercano y terminó muy lejos, porque el esfuerzo no siempre da sus frutos. Pero todavía quedan partidos en esta temporada y el equipo va a seguir dándolo todo en cada encuentro y luchando para sacar una mejor versión al campo. El equipo ya mira al siguiente encuentro fuera de casa contra el México C.F. con ganas de aprovechar esta oportunidad para sumar puntos.